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Niños que Trabajan…

 

Los menores de edad buscan sustento en las calles, algunos venden chicles, otros son limpiaparabrisas, payasitos, vendedores ambulantes, boleros, cargadores de costales de frutas o verduras, “diableros” en los mercados de abastos, “cerillos” en algún centro comercial, etc. Se exponen a todo tipo de peligros, violencia, accidentes, secuestros, drogas, violaciones, etc. Según el INEGI, tan sólo en la Ciudad de México, más de 115 mil pequeños realizan alguna actividad económica, buscando ganar dinero para contribuir al gasto familiar.

Se está en espera de que se canalice el apoyo necesario bajo estrategia adecuada que contrarreste o acabe con este problema estructural asociado directamente a la pobreza y que necesita de la presencia de instituciones dedicadas a la atención de este tipo de niños, de una participación decidida del Estado y los Gobiernos. El problema de los niños que trabajan en la calle requiere la participación de todos los sectores para su optimización.

Susana Sottoli, representante UNICEF en México, advierte: “En las crisis económicas, los niños y adolescentes se suman a la fuerza laboral para compensar las pérdidas de los ingresos familiares. La disminución de los ingresos de las familias afecta el desarrollo y bienestar de niños y niñas en todo el mundo”, dijo, luego de inaugurar un foro denominado “DERECHOS DE LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA EN MÉXICO”.

 LOS MENORES DESAPARECIDOS…

Guillermo Gutiérrez Romero, Presidente de la Fundación Nacional de Investigaciones de Niños Robados y Desaparecidos, denuncia: “En México existen 45 mil niños desaparecidos y una lista oficial de 3 mil averiguaciones previas por menores robados en el último año y medio. Pueden haber sido sustraídos para explotación sexual, venta y tráfico de órganos. Las bandas de secuestradores operan con más intensidad en el Distrito Federal, Estado de México, Veracruz, Tijuana, Monterrey, Guadalajara y en las zona fronterizas del norte y sur del país, gracias a la indolencia e impunidad de algunas autoridades mexicanas. Hay oficialmente en el último año y medio, 3 mil casos de robo de niños y 45 mil que se consideran desaparecidos, ausentes, o que se fueron por su propia voluntad. No hay datos precisos de cuántos de ellos son para tráfico de órganos o explotación sexual. Pareciera que al gobierno mexicano no le interesa. Venimos luchando desde hace más de 10 años para que sea creado el “Centro Nacional Especializado para la Búsqueda de Niños Robados, pero no pasa nada y eso les da luz verde a los secuestradores para seguir llevándose a los niños. En todo México se roban menores de cualquier edad a través de personas que operan solitarias, por su cuenta, en bandas pequeñas que venden a los traficantes de órganos y de explotación sexual y por el crimen organizado que sacan a sus víctimas del país con pasaporte y credenciales. Estados Unidos y Francia están investigando conjuntamente cómo operan las bandas criminales en México, desde dónde se llevan a los niños vivos a Estados Unidos, estando allá, hay clínicas y médicos corruptos’tos que por miles de dólares los operan y les sacan los órganos. Una prueba de que existe el tráfico de órganos es que muchos de los niños robados nunca aparecen”, dijo.

El problema ya fue expuesto y denunciado por el Vaticano, en el diario “L’Osservatore Romano”. La autora del artículo, Lucetta Scaraffia denunció: “Hay constante aumento de tráfico de niños migrantes indocumentados sobre los territorios mexicano y estadounidense”.

OPINIONES QUE ALERTAN…

Julia Preston escribió sobre el particular en The New York Times: “Las familias y los menores se volvieron negocio de altas utilidades y bajo riesgo para líderes de los cárteles mexicanos de la droga que se han apoderado del control del tráfico humano en el Río Bravo. Ofrecen paquetes familiares, cobran hasta 7 mil 500 dólares por llevar desde América Central hasta el lado estadounidense del río a un menor sólo o a una madre con hijos, señalan agentes de la Patrulla Fronteriza y testimonios de migrantes”).

Guillermo Gutiérrez, agrega: “En México cualquier niño robado puede ser llevado a Estados Unidos para venderlo y extirparle sus órganos. No hay que dejarlos solos ni un momento, inculcarles que deben rechazar cualquier regalo que venga de un extraño, avisar a sus papás cualquier situación extraña. No contestar los teléfonos en sus hogares cuando están solos. El perfil de los niños robados que son ideales para el tráfico de órganos, las edades van de los 7 y 10 años de edad. Los bebés hasta 5 años, son sustraídos para venderlos a parejas que no pueden tener hijos. Los infantes, aunque en menor medida, también desaparecen en pequeños poblados y comunidades indígenas, pero a veces, de eso, no existe ni siquiera una averiguación previa“.

PREVIENEN ROBOS DE INFANTES

La Fundación Nacional de Investigaciones de Niños Robados y Desaparecidos realiza Campaña de Prevención del robo de infantes en escuelas de CDMX, Estado de México, Veracruz y Puebla, pero está abierta para llevarla a cualquier plantel público o privado que lo requiera: “La campaña es gratuita, hacemos el trabajo que no está haciendo el gobierno. Vamos a las escuelas y hablamos con los niños y sus papás. Los números de la fundación para solicitar información son: 01 (55) 5760 8979 y 6548 3709. En redes sociales a través de Facebook y Twitter se le da seguimiento a la Alerta Amber y a información relevante para prevención del robo de niños”, destaca Guillermo Gutiérrez.

 LA PROBLEMÁTICA ES HIJA DE LA POBREZA

El problema de los niños trabajadores está asociado a la pobreza. Es evidente que donde existe, las instituciones de asistencia y programas gubernamentales, fueron rebasados.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señala que del millón 900 mil niños que viven en la ciudad de México, 115 mil de entre 5 a 17 años, efectúan actividades económicas. De ellos, un 25.5% oscila entre los 5 y los 13 años de edad. En la capital de la república, los y las menores de edad, trabajan como “vagoneros”en el metro, recorren la línea 2 de ese sistema de transporte y ofrecen barras de amaranto, trabajo diario que acaba cuando terminan el producto.

RELACIONES SEXUALES A CAMBIO DE DINERO, ROPA O ALIMENTOS…

Una alarmante realidad es que se han identificado organizaciones dedicadas a la atención de los niños en el llamado “sexo recompensado”, mediante el cual modificaron la situación del niño que trabaja en las calles: tienen relaciones sexuales a cambio de comida, dinero o ropa.

Gabriel Rojas Arenaza, representante de la Asociación “Educación con el Niño Callejero”, (EDNICA), señala: “Ha habido fallas en los gobiernos locales para enfrentar y resolver esta problemática, que en la modalidad de sexo recompensado, permite a los menores no pernoctar a la intemperie, pues pueden pagar hotel”. R/90

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