España conquistó la Copa del Mundo en la primera edición con 48 selecciones, disputada en México, Estados Unidos y Canadá, sumando así su segundo campeonato mundial. La única vez que la Roja había levantado el trofeo fue en Sudáfrica 2010, con una generación encabezada por Iker Casillas, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Cesc Fàbregas, David Villa, Sergio Ramos, Fernando Torres y otras figuras que definieron una etapa importante del futbol español. El torneo de 2026 representó el estreno de un nuevo formato y se convirtió en la antesala del Mundial Centenario de 2030.
Un día después del silbatazo final, la Copa Mundial de la FIFA 2026 terminó dejando varios cambios en la organización y en la forma de vivir la competencia. La ampliación a 48 selecciones permitió la participación de más países y generó una mayor cantidad de partidos, con nuevas historias, sorpresas y escenarios competitivos. México, Estados Unidos y Canadá compartieron la sede de un torneo que reunió a millones de aficionados y volvió a confirmar el alcance global del Mundial.
La organización también estuvo marcada por la polémica alrededor de Irán. Durante su participación, la delegación iraní enfrentó dificultades al llegar a territorio estadounidense, donde algunos futbolistas tuvieron problemas de ingreso y el equipo no pudo establecerse en una sede de Estados Unidos ni cerca de una de ellas, por lo que regresó a México para continuar su concentración. En un contexto marcado por tensiones políticas y conflictos internacionales, el Mundial representaba una oportunidad para enviar un mensaje de unidad a través del deporte; sin embargo, la situación generó críticas sobre la manera en que se gestionó la participación iraní y la postura de las autoridades estadounidenses junto con la FIFA.
El Mundial también inició con cuestionamientos alrededor de Argentina. Un sector de aficionados criticó a la FIFA al considerar que la selección campeona de 2022 podía tener algún tipo de ventaja por su condición de monarca vigente. Sin embargo, con el desarrollo de la competencia, esas críticas quedaron principalmente como un fenómeno de redes sociales, entre memes, chismes y el término “llorones” utilizado para señalar a quienes cuestionaban supuestos favoritismos o decisiones relacionadas con la FIFA. Más allá de esas discusiones, muchas de ellas alejadas del análisis futbolístico, Argentina respondió dentro de la cancha y demostró que tenía argumentos deportivos para competir por el bicampeonato, con Lionel Messi como su principal referente a los 39 años.
Desde la fase de grupos quedó claro que sería un torneo distinto. Hubo más encuentros, selecciones que sorprendieron y equipos favoritos que tuvieron que exigirse para avanzar. España fue consolidando su propuesta hasta convertirse en uno de los equipos más completos; Argentina volvió a competir al máximo nivel; Francia encontró en Kylian Mbappé a su principal referente; Inglaterra mostró el talento de su nueva generación, mientras que Marruecos, Paraguay, México, Noruega y Suiza protagonizaron actuaciones destacadas.
Fuera de la cancha, el Mundial volvió a mostrar su impacto cultural. Actores, cantantes, deportistas, empresarios y figuras internacionales estuvieron presentes en los estadios. Entre los nombres más destacados estuvieron David Beckham, Victoria Beckham, Timothée Chalamet, Anya Taylor-Joy, Eva Longoria, Tom Brady, LeBron James y Patrick Mahomes. También asistieron figuras del cine como Matt Damon, Javier Bardem y Penélope Cruz, además de personalidades como Kylie Jenner.
En el apartado musical, el torneo contó con artistas como Madonna, Shakira, J Balvin y Laura Pausini. La inauguración en México tuvo la participación de Fher de Maná, además de Andrea Bocelli junto a la cantante surcoreana de K-pop Ajae. Posteriormente, Estados Unidos tuvo la presentación de Katy Perry y el cierre del Mundial quedó a cargo de Justin Bieber, BTS, Shakira y Laura Pausini, junto a otros artistas que acompañaron las ceremonias del torneo. Las ciudades sede mantuvieron un ambiente de celebración durante toda la competencia.
En el terreno de juego, Kylian Mbappé se convirtió en el máximo goleador en la historia de los Mundiales, consolidando su lugar entre los grandes atacantes de la competencia. Por su parte, Messi volvió a liderar a Argentina en una nueva final mundialista y mantuvo su influencia dentro del equipo.
El argentino también terminó como uno de los futbolistas más determinantes del torneo en goles y asistencias. Sin embargo, que no recibiera un reconocimiento individual generó debate entre aficionados y especialistas, quienes consideraron que su rendimiento merecía alguna distinción.
Otro punto de discusión fueron las pausas de hidratación. La medida ya era conocida por los aficionados y no generó polémica por su aplicación, sino por lo ocurrido durante esos minutos. En lugar de análisis o imágenes del partido, muchos espectadores encontraron espacios publicitarios, una decisión cuestionada porque modificó la experiencia tradicional de seguir un encuentro mundialista. Una muestra más de que el futbol también avanza hacia una mayor explotación comercial: hola, más capitalismo.
La final enfrentó a España y Argentina. La Roja derrotó 1-0 a la Albiceleste en tiempos extra con un gol de Ferran Torres y conquistó su segundo campeonato mundial. España fue el equipo más constante del torneo y destacó por su equilibrio entre ataque y defensa, al recibir únicamente un gol durante toda la competencia.
Dentro de ese funcionamiento, Lamine Yamal tuvo un papel importante aunque no recibió un premio individual. El atacante fue una pieza táctica clave para España, ubicado habitualmente por el sector derecho para aprovechar su pierna izquierda, recibir cambios de juego y generar desequilibrio en el uno contra uno. Su capacidad para romper líneas fue una de las variantes ofensivas más importantes del equipo.
La ceremonia de premiación reconoció a los principales protagonistas del torneo. España recibió la Copa del Mundo; Rodri fue elegido como el mejor jugador del Mundial con el Balón de Oro; Unai Simón obtuvo el Guante de Oro; Pau Cubarsí fue reconocido como el mejor jugador joven, mientras que Kylian Mbappé ganó la Bota de Oro como máximo goleador.
Así terminó una Copa del Mundo que puso a prueba el nuevo formato de 48 selecciones. Antes del torneo existía el debate sobre si la ampliación podía reducir el nivel competitivo, pero la edición respondió con una gran cantidad de partidos, más participantes y una competencia que mantuvo el interés hasta la final.
El Mundial ganó en espectáculo y confirmó que el nuevo formato fue un acierto. Para muchos aficionados, jugadores y especialistas, esta edición dejó un precedente importante rumbo al Mundial Centenario de 2030. Ahora queda una pregunta en el aire: ¿esto continuará?
Nos vemos en cuatro años.
Gibran Israel
