La política migratoria de Donald Trump vuelve a generar cuestionamientos.
Reportes recientes señalan que Estados Unidos está enviando a algunos migrantes mexicanos deportados a países como Guatemala y Honduras, aun cuando México estaría dispuesto a recibir de regreso a sus propios ciudadanos.
La pregunta es inevitable: ¿por qué dejar a un mexicano en Centroamérica si no es su país, no tiene necesariamente familia ahí y su vida está en México?
La medida forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para utilizar terceros países como destino de deportación. Guatemala y otros gobiernos han llegado a acuerdos con Estados Unidos para recibir a personas de nacionalidades distintas a la suya.
Para muchas personas, esto plantea una cuestión de fondo: si México acepta recibir a sus ciudadanos, ¿qué justifica enviarlos a un país con el que no tienen vínculos? Más allá de la política migratoria, el debate también es humanitario: una deportación no debería significar simplemente trasladar el problema de un país a otro.R/90
