DESASTRES NATURALES

Los terremotos no son más frecuentes, pero sus daños son cada vez más costosos

Los recientes terremotos en Venezuela, Colombia e Indonesia han vuelto a mostrar la vulnerabilidad de las ciudades ante estos fenómenos. Aunque no se ha registrado un aumento significativo en la cantidad de grandes sismos, los daños pueden ser mayores cuando la infraestructura es antigua o no cumple con las normas de construcción actuales.

Según registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), desde 1900 ocurren en promedio unos 16 terremotos de magnitud superior a 7 cada año. En 2010 se registraron 23, mientras que en 1988 y 1989 hubo siete y seis, respectivamente. En 2026, el número de sismos de esta magnitud todavía se encuentra dentro de los niveles históricos.

Venezuela y Colombia

Venezuela y Colombia se encuentran en una zona de actividad sísmica relacionada con las placas del Caribe y Sudamérica. En Venezuela, el terremoto de magnitud 7.5 ocurrido en junio de 2026 dejó miles de víctimas y cerca de 60,000 viviendas afectadas, de las cuales unas 24,400 quedaron inhabitables.

En Colombia, los movimientos recientes también provocaron cientos de muertes y afectaron más de 27,000 viviendas. Aunque el país cuenta con normas de construcción sismorresistente, todavía existen numerosas estructuras antiguas que fueron construidas bajo reglamentos anteriores.

Indonesia

Indonesia, ubicada en el Cinturón de Fuego del Pacífico, enfrenta una alta actividad sísmica. Un terremoto de magnitud 7.7 registrado en agosto de 2026 dejó decenas de muertos, más de 100 heridos y cientos de viviendas dañadas.

El país también recuerda el terremoto de 2004, de magnitud 9.1, que provocó un tsunami y alrededor de 220,000 muertes en varios países.

El problema: la vulnerabilidad

La cantidad de terremotos no necesariamente determina el tamaño de un desastre. La calidad de las construcciones, la antigüedad de los edificios, el cumplimiento de las normas y la capacidad de respuesta pueden marcar una gran diferencia.

Actualizar los reglamentos, reforzar estructuras antiguas y mejorar la preparación de las ciudades son medidas fundamentales para reducir las pérdidas. Los recientes terremotos muestran que, aunque estos fenómenos no sean más frecuentes, sus consecuencias pueden ser cada vez más costosas cuando la infraestructura no está preparada.R/90