Mientras China y Estados Unidos aceleran la búsqueda de minerales estratégicos para tecnología, energía y defensa, México mantiene limitada la exploración privada y apuesta por proyectos públicos de alcance reducido.
La carrera mundial por los llamados minerales críticos ya está en marcha, pero México parece avanzar a otro ritmo. Mientras las grandes potencias buscan asegurar reservas para enfrentar la creciente demanda tecnológica, el país mantiene prácticamente cerrada la puerta a nuevas concesiones mineras y concentra sus esfuerzos en algunas zonas específicas.
Desde agosto de 2025, la Secretaría de Economía entregó al Servicio Geológico Mexicano (SGM) órdenes para realizar trabajos de exploración. Sin embargo, encontrar nuevos yacimientos no es una tarea rápida: pueden pasar varios años de estudios, perforaciones y evaluaciones antes de saber si un depósito realmente puede convertirse en una mina rentable.
El SGM incluso tiene programados trabajos de barrenación para 2027 en algunas de las mismas áreas que actualmente estudia.
La iniciativa privada, cada vez más limitada
Desde la reforma a la Ley Minera de 2023, las empresas privadas enfrentan mayores restricciones para explorar por cuenta propia. Si una compañía detecta indicios de minerales en una zona sin concesión, debe informar a la Secretaría de Economía y esperar a que se determine si procede una exploración conjunta con el SGM.
Estos convenios pueden durar hasta cinco años y no son prorrogables. Si finalmente se confirma la existencia de recursos económicamente viables, la empresa puede competir posteriormente por la concesión, siempre que cumpla los requisitos establecidos y presente una oferta de al menos 90% de la propuesta más alta.
El modelo ha reducido los incentivos para que las compañías asuman el enorme riesgo financiero de buscar nuevos yacimientos, una actividad que puede consumir años y millones de pesos sin garantía de encontrar una mina rentable.
El tiempo corre
El problema para México es que la exploración tarda años, mientras la demanda mundial crece a toda velocidad. Además, las zonas actualmente exploradas por el SGM no contemplan, de acuerdo con la información presentada, una apuesta amplia por minerales como las tierras raras, considerados estratégicos para numerosas tecnologías.
Mientras otros países buscan asegurar sus reservas para no depender del exterior, México enfrenta el riesgo de llegar tarde a una carrera que podría definir buena parte de la industria tecnológica y energética de las próximas décadas.R/90
