Rectoría debe decidirse en la Universidad, no desde el Palacio
UNA RAYA MÁS AL TIGRE… La sucesión en la UANL vuelve a levantar polémica ante los señalamientos de una presunta intromisión del Gobierno estatal en la vida interna de la máxima casa de estudios.
Más allá de nombres, grupos, reuniones y filtraciones, existe un principio que debe estar por encima de cualquier interés político: la autonomía universitaria. La elección del rector y las decisiones de la institución corresponden a sus órganos y a su comunidad, no a intereses externos.
El doctor Santos Guzmán debe permanecer en la Rectoría conforme al periodo y las reglas universitarias, sin presiones externas. Y cuando llegue el momento de elegir a su sucesor, deberá ser la propia comunidad universitaria, a través de los órganos competentes, la que determine quién conducirá a la UANL.
Las aspiraciones políticas pueden existir, pero la Universidad no debe convertirse en terreno de disputas ni en premio para grupos de poder.
La línea es clara: el Gobierno estatal debe respetar la autonomía de la UANL y permitir que los universitarios decidan libremente el futuro de su institución.R/90
