Cuando se habla de lucha libre en la Ciudad de México, la Arena México suele llevarse todos los reflectores, pero existe otro recinto que ha sobrevivido al paso del tiempo y que forma parte fundamental de la historia del pancracio: la legendaria Arena Coliseo.
Conocida como “El Embudo de Perú 77” o “El Embudo de la Lagunilla”, esta arena abrió sus puertas el 2 de abril de 1943, impulsada por Salvador Lutteroth González, considerado uno de los grandes fundadores de la lucha libre mexicana.
Ubicada en el Centro Histórico, la Coliseo nació también como escenario para el box y fue durante años la casa principal de la entonces Empresa Mexicana de Lucha Libre, hoy Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), hasta la inauguración de la Arena México en 1956.
Por su cuadrilátero desfilaron auténticas leyendas, entre ellas El Santo, Blue Demon, Black Shadow, Tarzán López, Blue Panther, Atlantis y Místico, además de varias generaciones de luchadores que encontraron ahí el escaparate para convertirse en figuras del pancracio.
Entre sus episodios más recordados está el duelo de El Santo contra Black Shadow en 1952, una batalla de apuestas en la que el “Enmascarado de Plata” logró quedarse con la máscara de su rival.
Y aunque los años han pasado y otros escenarios han ganado protagonismo, la Arena Coliseo se resiste a desaparecer. Actualmente continúa bajo la operación del CMLL y mantiene funciones de lucha libre los sábados, además de eventos de box.
Más de ocho décadas después de su inauguración, “El Embudo” continúa siendo un testigo vivo de la historia de la lucha libre mexicana, sobreviviendo generaciones, modas y nuevos escenarios sin perder su lugar en el corazón de los aficionados.R/90
