En una maratónica sesión de más de 24 horas, Morena, PT y Partido Verde, avalaron la nueva Ley de Aguas Nacionales y la Ley General de Aguas entre gritos, empujones y más de 500 reservas en la Cámara de Diputados. Tras tomar la tribuna y votar “aplanadora-style”, enviaron ambas leyes al Senado, donde el ambiente ya es igual de explosivo.
OFICIALISMO CELEBRA; LA OPOSICIÓN HABLA DE “GOLPE AL CAMPO”.
Morena defendió que la reforma “por fin pone orden” y frena el acaparamiento de concesiones. Ricardo Monreal presumió que ahora queda prohibido concentrar títulos y que se impone una política de Estado.
El PT aseguró que el acceso al agua queda blindado como derecho humano, mientras que el Verde insistió en que la reforma evita abusos.
Por su parte, la oposición encendió las alarmas:
PRI: Rubén Moreira acusó que Morena dejó “ambigüedades peligrosas” y que la falta de claridad en concesiones “castiga al agro” y deja en incertidumbre a miles de productores.
PAN: Federico Döring aseguró que los cambios “solo maquillan” una ley que, según él, crea un “derecho de piso del cártel del agua de Morena”.
MC: Laura Irais Ballesteros advirtió que la ley nació “sin presupuesto” y que deja a Conagua debilitada, lo que podría detonar una crisis hídrica en plena emergencia nacional.
QUÉ CAMBIA CON LA NUEVA LEY
La reforma elimina la venta y transmisión de concesiones, obliga a usar el agua únicamente para el fin autorizado y crea el Registro Nacional del Agua, que controlará y vigilará a quienes tengan títulos.
En el campo, las concesiones no podrán separarse de la tierra, pero sí heredarse o venderse solo si se mantiene el mismo uso.
LA LEY ARRIBA AL SENADO Y LLEGAN TAMBIÉN LOS BLOQUEOS
El Senado aprobó la minuta con 83 votos a favor y 27 en contra, en medio de protestas de agricultores que acusan corrupción, imposición y un ataque directo al campo. La mayoría oficialista defiende que la ley “da certeza”, en tanto que la oposición denuncia un madruguete legislativo.
LOS 5 PUNTOS QUE TIENEN A LOS CAMPESINOS EN LAS CALLES
Organizaciones rurales advierten que la reforma puede convertirse en un golpe mortal para el sector:
1. Pequeños productores en desventaja frente a grandes empresas.
2. Prohibición de transmitir concesiones, lo que -dicen- devalúa tierras y amenaza cultivos.
3. Multas y delitos hídricos que podrían criminalizar a productores.
4. Miedo a que concesiones históricas no sean renovadas, dejando sin agua a comunidades enteras.
5. Cero apoyos para infraestructura hídrica, un rezago que arrastran desde hace décadas.
La reforma avanza. El país arde. R/90
