La anulación de más de 100 mil visas por parte de Estados Unidos no es un simple trámite administrativo ni medida aislada. Es una herramienta de control migratorio con fuertes implicaciones políticas y sociales. Las autoridades estadounidenses tienen la facultad de revocar visas discrecionalmente, muchas veces sin obligación de explicar públicamente los motivos. Estas cancelaciones pueden ocurrir por razones de seguridad, cambios en el estatus del titular, inconsistencias en la información proporcionada o decisiones vinculadas a la política exterior. Para quienes las padecen, el impacto es inmediato: pérdida de oportunidades laborales, académicas o familiares, y en algunos casos, la imposibilidad definitiva de volver a ingresar al país. Expertos advierten que este mecanismo se ha utilizado con mayor frecuencia en contextos de tensión migratoria, reforzando la idea de que la visa no es un derecho, sino un privilegio que puede retirarse en cualquier momento.R/90
