Quizá alguna vez te habrás preguntado como yo, ¿Porqué en Cuba hay tantos autos antiguos inundando las calles? y no son una postal romántica: son el síntoma de una crisis arrastrada por décadas.
La razón es brutalmente simple: desde el embargo de Estados Unidos en 1960, la isla dejó de recibir autos nuevos y piezas originales.
Los cubanos, obligados por la escasez, han convertido viejos Chevrolet, Ford y Pontiac en supervivientes mecánicos, remendados con motores soviéticos, piezas artesanales y creatividad desesperada.
Lo que muchos turistas ven “bonito” es, en realidad, una muestra de cómo un país entero quedó atrapado en el tiempo por restricciones económicas y políticas que impiden renovar su parque vehicular.
Cuba luce como un museo, pero no por gusto: es porque no hay otra opción.R/90
