Nuesta Cultura

El menudo: terminó siendo el rey de la «cruda».

 

No existe un “inventor” con nombre, pero el menudo nació en México durante la época colonial, cuando los hacendados se quedaban con los mejores cortes y los pueblos indígenas y afrodescendientes recibían vísceras para sobrevivir.

De esa necesidad salió la idea: hervir tripa por horas para volverla comestible.

¿Dónde empezó a comerse?

Las versiones más antiguas apuntan al centro-norte del país:
Hidalgo, Guanajuato y San Luis Potosí con caldos de panza muy similares.

Luego Nuevo León, Coahuila y Sonora popularizaron el “menudo norteño”.

Para el siglo XIX ya era un plato común en tianguis, ferias y cantinas.

¿Desde cuándo se acompaña con cebolla, chile verde, limón y orégano?

Los registros gastronómicos y recetarios de finales del siglo XIX e inicios del XX ya lo muestran con los mismos acompañamientos actuales: Cebolla cruda picada (barata, antibacterial y para levantar el sabor).
Chile verde serrano picado (toque fresco y picor).
Limón (para cortar la grasa).
Orégano seco (herencia indígena y mediterránea mezclada).

Todo eso se consolidó en la cocina popular del norte, especialmente en Nuevo León y Chihuahua, donde el ritual de “echarle de todo” ya estaba firmemente documentado hacia 1920–1930.

¿Por qué es tan famoso?

Porque la gente descubrió que era mano de santo para revivir muertos en la cruda, y para 1950 ya era un desayuno dominical obligado en medio país.

2 de abril 2026.