Las enchiladas son tan antiguas que no tienen un “creador”, pero sí un origen claro: el México prehispánico.
.Los primeros registros señalan que ya en Teotihuacán y la región del Altiplano Central se acostumbraba remojar tortillas de maíz en salsas hechas con chiles molidos, una práctica documentada desde el siglo XVI, cuando los cronistas españoles describieron a las indígenas preparando tortillas “enchiladas”.
El platillo se consolidó entre los años 1520 y 1580, en plena etapa colonial, cuando se agregaron ingredientes europeos como queso fresco, crema y carnes. Aunque todo México presume sus enchiladas, los estados con mayor consumo y variedad son:
Guanajuato, Puebla, San Luis Potosí, Hidalgo, Oaxaca y CDMX, cada uno con versiones que defienden como “las originales”.
Hoy se calcula que las enchiladas son uno de los cinco platillos más pedidos del país, con un consumo masivo en el Bajío y el Centro, donde abundan las salsas rojas, verdes, mineras, suizas, potosinas y hasta las famosas “enfrijoladas”.
Un platillo milenario que México adoptó como suyo y cuyo origen nadie puede reclamar.R/90
