Cada día del amor y la amistad, (fecha que convirtió los sentimientos en ventas), las calles se llenan de flores, chocolates y globos en forma de corazón, aunque más allá del romanticismo.
Esta celebración se ha convertido en una de las campañas de mercadotecnia más rentables del año, pues la industria ha transformado el significado original, que es celebrar el cariño y la amistad, en una dinámica de consumo donde muchas personas sienten que el afecto debe medirse en dinero.
Lo que inició como una conmemoración religiosa ligada a San Valentín, hoy mueve millones en ventas, impulsadas por la presión social de “demostrar amor” con regalos.
Flores agotadas, restaurantes llenos y carteras temblando es el saldo anual: cada 14 de febrero el amor parece tener precio, reflejando tanto el poder del marketing como la necesidad humana de conectar. Aunque la fecha nació como una celebración religiosa para honrar a San Valentín y promover el afecto, hoy es una vitrina perfecta para la mercadotecnia, que ha transformado los sentimientos en una carrera de consumo.
Publicidad, redes sociales y presión social empujan la idea de que quien no regala, “no ama lo suficiente”. Expertos en el tema, advierten que esta narrativa ha distorsionado el sentido original del día, convirtiéndolo en termómetro económico del cariño.
Sin embargo, el amor real no se mide en tickets ni envolturas brillantes. El verdadero significado sigue estando en los gestos sinceros, el tiempo compartido y la conexión humana. El dilema persiste: ¿celebramos el sentimiento, o alimentamos el negocio? R/90
Viernes 6 de febrero 2026.
