En medio del encarecimiento de la vivienda en CDMX, Nuevo León y Jalisco, varios estados del país comienzan a perfilarse como verdaderas joyas para vivir: precios accesibles, menor violencia y mejor calidad de vida los colocan en el radar de miles de familias. Entidades del Norte, Bajío y Sureste destacan por combinar seguridad, desarrollo urbano y mercados inmobiliarios aún alcanzables. Baja California Sur sobresale por su equilibrio entre competitividad, baja incidencia delictiva y dinamismo económico, impulsado por el turismo y la inversión extranjera.
Yucatán se consolida como el más seguro del país, con la menor tasa de homicidios y la mejor percepción de tranquilidad entre la población. Aguascalientes emerge como uno de los mercados más atractivos del Bajío, con casas desde 1.6 millones de pesos y departamentos cercanos a los 900 mil, en un entorno económico sólido.
En la misma región, Querétaro mantiene su papel como polo industrial y tecnológico, aunque con precios al alza, y Coahuila sorprende por su bajo nivel de violencia, formalidad laboral y fuerte vocación exportadora.
Otros mercados como Nayarit, Tlaxcala y Campeche ofrecen opciones más baratas —con viviendas desde 1.1 millones de pesos— aunque con retos en conectividad o dinamismo económico. En contraste, el Caribe mexicano vive un ajuste tras el boom turístico, con precios más contenidos y cautela de inversionistas.
El mensaje es claro: fuera de las grandes metrópolis existen Estados donde aún es posible comprar casa, vivir con seguridad y apostar por una mejor calidad de vida, justo cuando el déficit de vivienda en México supera los 8 millones de personas y la demanda sigue creciendo.R/90
