
México se ha convertido en uno de los principales destinos para jubilados estadounidenses que buscan estirar sus pensiones y mejorar su calidad de vida. El menor costo de la vivienda, alimentos y servicios, así como la cercanía geográfica con Estados Unidos, explican el creciente flujo de adultos mayores que deciden mudarse al país.
Durante el último año, cerca de 500 estadounidenses retirados establecieron su residencia en México, una cifra que no se registraba desde la década de 1990. El fenómeno ocurre en un contexto de inflación persistente y altos costos de vida en Estados Unidos, donde las pensiones resultan cada vez más insuficientes para cubrir gastos básicos.
Especialistas en migración señalan que esta movilidad responde más a factores económicos que turísticos. Vivir en Estados Unidos puede ser más de un 60% más caro que en México, con diferencias marcadas en rubros como renta de vivienda y alimentación, lo que empuja a los jubilados a buscar alternativas en el extranjero.
Estados como Jalisco, Guanajuato y Baja California concentran desde hace años importantes comunidades de retirados estadounidenses, con localidades como Chapala, San Miguel de Allende y Los Cabos entre las más atractivas. Para 2020, se estimaba que casi un millón de jubilados de Estados Unidos residían en México.
A esta tendencia se suma el creciente interés de jubilados canadienses, particularmente en destinos de playa como Mazatlán, Sinaloa, donde el clima, el costo de vida y los servicios médicos continúan ganando atractivo entre los retirados extranjeros.R/90
Marts 27 de Enero 2026.
