André-Pierre Gignac conquistó goles, títulos y corazones en la Liga MX, pero hubo un anhelo que jamás pudo concretar: vestir la camiseta de la Selección Mexicana.
El francés debutó como profesional en 2004 con el Lorient y llegó a Tigres en 2015, año que marcó un antes y un después en el futbol mexicano.
Desde su arribo a la UANL se convirtió en ídolo absoluto, multicampeón, goleador histórico del club y figura en finales. Su amor por México fue tan grande que incluso expresó públicamente su deseo de jugar con el Tri, un sueño que encendió la polémica y la ilusión de muchos aficionados.
Sin embargo, la realidad fue implacable: ya había disputado partidos oficiales con Francia, lo que le cerró para siempre la puerta del combinado tricolor. Gignac se quedó con la gloria en la cancha, pero con la espina clavada de no haber cumplido el sueño de representar a México, el país que lo adoptó como uno de los suyos.R/90
