La renuncia de una regidora encendió la polémica luego de que se difundieran imágenes donde aparece en posesión de un mono araña, especie protegida en México. El caso detonó presión pública y cuestionamientos legales que terminaron por precipitar su salida del cargo.
De acuerdo con lo que se conoce, la funcionaria habría tenido al animal como mascota, lo que generó indignación por el posible maltrato y la tenencia irregular de fauna silvestre. Ante el escándalo y el desgaste político, optó por presentar su renuncia para —según su postura— no afectar a la administración.
¿Hay delito? Sí puede haberlo. En México, el mono araña está catalogado como especie protegida, por lo que su posesión sin permisos federales puede derivar en sanciones que van desde multas hasta consecuencias penales, dependiendo de cómo se obtuviera el animal y las condiciones en que se mantenía.
El mono araña es la principal víctima del tráfico ilegal.
La Asociación de Zoológicos y Acuarios de México (Azcarm), detectó que la principal compra-venta de los monos arañas, se da a través de redes sociales, donde los anuncian con un precio que ronda de los 20 a 30 mil pesos en Culiacán.
Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos y Acuarios de México, lamentó que en las redes sociales se publiquen fotos de gente que tiene monos araña, y en algunas publicaciones hasta anuncian su venta, cuando se sabe que es ilegal.
El caso sigue generando debate sobre el tráfico de fauna exótica y la responsabilidad de los funcionarios públicos, mientras las autoridades revisan si hubo violaciones a la Ley para proceder en consecuencia.R/90
