Comprar una vivienda en México se ha convertido en un lujo cada vez más lejano para miles de familias.
El encarecimiento de los inmuebles, sumado a salarios que no crecen al mismo ritmo y tasas de financiamiento elevadas, está dejando fuera del mercado a buena parte de los compradores potenciales.
El impacto ya no solo golpea a los ciudadanos: las desarrolladoras comienzan a resentir la caída en la demanda, acumulando inventario y frenando nuevos proyectos.
Especialistas en la temática, advierten que, de mantenerse esta tendencia, el sector podría enfrentar una desaceleración que afecte empleo, inversión y crecimiento urbano.
La vivienda, que por años fue símbolo de estabilidad, hoy se perfila como uno de los mayores retos económicos y sociales del país.R/90
