Nuestro país, se ha convertido en la verdadera “joya de la corona” para Estados Unidos, pero no por elogios, sino por presión. La relación política con América Latina cambió de fondo y Washington ya no negocia: exige. En este nuevo escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum parece no dimensionar —o decide ignorar— el giro estratégico que coloca a México como pieza clave en temas de migración, seguridad y comercio. Mientras Estados Unidos endurece su postura y redefine alianzas, México corre el riesgo de quedar atrapado entre discursos soberanistas y una realidad geopolítica que avanza sin pedir permiso.R/90
