México dejó de ser sólo un país de paso y se convirtió en el nuevo destino de miles de migrantes que antes apostaban todo por llegar a Estados Unidos. En 2025, el llamado “sueño americano” perdió fuerza frente a una realidad más viable, rápida y, para muchos, más segura: quedarse en territorio mexicano.
Durante ese año se rompieron todos los récords. Más de 140 mil personas solicitaron asilo en este país, una cifra histórica que confirma el cambio de rumbo migratorio. La combinación de una política migratoria más restrictiva en Estados Unidos y la agilización de trámites en México impulsó a miles a establecerse de manera definitiva.
Datos de la Unidad de Política Migratoria de Segob, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y ACNUR revelan no sólo un aumento en las solicitudes, sino también en las aprobaciones. El reconocimiento de la condición de refugiado creció 15%, facilitando la residencia legal, y 48.5% de los solicitantes ya planea quedarse en el país.
A través del Programa de Integración Local, más de 35 mil refugiados fueron colocados en empleos formales del sector industrial y de servicios durante 2025. Ciudades como Monterrey, Saltillo y Aguascalientes concentran a miles de extranjeros integrados al mercado laboral.
La migración cambió de sentido: México ya no es la antesala del norte. Para miles de personas, ahora es el nuevo hogar.
