Política Local

Nepotismo descarado: esposas, compadres y «mil usos» toman el poder en Nuevo León.

 

En Nuevo León el deporte favorito sigue siendo heredar cargos públicos como si fueran bienes de familia. Dejar a la esposa, al marido o hasta al compadre en un puesto de elección popular ya es tradición, y los diputados —de todos los colores— lo permiten sin chistar, porque entre ellos no se muerden.

Al final, quien termina gobernando no es quien apareció en la boleta, sino quien el funcionario en turno decide, burlándose de la voluntad ciudadana.

El mensaje que manda la presidenta Claudia Sheinbaum también retumba: ha criticado el nepotismo y la reelección disfrazada, sobre todo cuando los gobernadores impulsan a sus esposas como sucesoras, pero incluso ese escenario es “menos peor” que el descaro de alcaldes como Félix Arratia, quien dejó a su esposa en el cargo para brincarse al gabinete estatal.

Y hablando de Arratia: el hombre es todo un mil usos. Del despacho del papá de Samuel García, pasó al SAT estatal para hurgar en enemigos políticos; luego fue secretario de Medio Ambiente, después alcalde, ahora secretario de Igualdad e Inclusión y no se descarta que más adelante sea gobernador sustituto o lo que su jefe necesite.

Según el papel, debería encargarse de garantizar derechos, inclusión e igualdad. Pero en la práctica, con que reparta apoyos sociales a jóvenes y adultos mayores a cambio de votos naranjas, ya cumplió.

Ayer le agregaron otro título rimbombante: “Coordinador del gabinete de Igualdad”, autorizado por el Congreso. Dicen que podría saltar hasta la Tesorería. Mientras tanto, su esposa Mónica Marisela Oyervides Acosta ya se estrenó como alcaldesa de Juárez, la primera mujer en ese cargo, aunque no precisamente por elección ciudadana.R/90