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NOVIEMBRE 16, DÍA DEL CRIMINÓLOGO

 

 

Cada año, se celebra el Día del Criminólogo en honor al Doctor Alfonso Quiroz Cuarón quien murió ese día y mes, por lo que la fecha no es casual. Se conmemora el fallecimiento del eminente criminólogo mexicano, que oficialmente fue el primero de México al obtener el título de Doctor en Criminología emitido por la Universidad Nacional Autónoma de México y quien en súmmum de profesionalismo y devoción por su profesión, falleció dando clases en la Facultad de Derecho de la UNAM, en 1978. Es por eso que este día se celebra en México y algunos países de América Latina, en honor a la máxima figura en el ramo, quien para lograrlo, cursó el Bachillerato en Ciencias Biológicas, 3 años de la carrera de Medicina y las materias de Psiquiatría Forense, Medicina Legal, Estadística, Sociología y Derecho Penal.

 

El Dr. Quiroz Cuarón desempeñó diversos cargos en el campo de la medicina forense, participó y representó a México en eventos Internacionales. Su trayectoria académica le valió la pertenencia en sociedades científicas y numerosas distinciones académicas. Dejó múltiples publicaciones.

 

Fue un gran estudioso de las Ciencias Forenses, investigador y catedrático, impulsor de iniciativas y trabajos que apoyaron el desarrollo de esta disciplina en el país. Celebramos su grandiosa trayectoria este día en honor permanente a su legado.

A nivel mundial, todo estudio de la criminología debe obligatoriamente mencionar el nombre de Alfonso Quiroz Cuarón, el excelso Criminólogo, por ser pionero y por sus revelaciones bien claras y precisas en homicidios que en su momento sacudieron a la opinión pública en este país.

 

BIOGRAFÍA

 

Alfonso Quiroz Cuarón nació en Jiménez, Chihuahua en 1910. A los 14 años perdió a su madre, que estaba enferma. Su padre trabajaba en las oficinas administrativas del ferrocarril de Tampico Tamaulipas, cuando fue asesinado en 1925 por uno de sus subalternos quien le disparó desde una ventana instalada a espaldas de su lugar de trabajo. Ese lamentable acontecimiento marcó sin duda la vocación final de Quiroz Cuarón, quien en ese entonces contaba con 15 años de edad.

En 1929, se trasladó a la ciudad de México a vivir con su tío José Cuarón, quien le consiguió un trabajo en el Juzgado 4o. Correccional en la cárcel de Belén. Al mismo tiempo, estudiaba Medicina Legal en la Escuela Médico Militar. En ese entonces, vivía ya en casas de huéspedes. Devoraba las obras de Sigmund Freud. Era practicante en el Servicio Médico Forense del Distrito Capital, donde se interesó por los estudios de medicina forense, traumatología, sexología y la psiquiatría forense, para especializarse. Practicó un sinnúmero de necropsias. Más tarde y bajo la tutela del doctor José Gómez Robleda, participó en las primeras investigaciones clínico criminológicas que se efectuaban en México para clasificar la tipología de los reclusos del llamado «Palacio negro» de Lecumberri. Empezó a cursar estudios en la Universidad Autónoma de México (UAM), en el área de la Criminología. Para 1939, y ante la disyuntiva de titularse como Médico, o como Criminólogo, sus años en el juzgado y en psiquiatría forense resultaron decisivos. La vocación que nació en él tras el asesinato de su padre había dado frutos: México tenía su primer criminólogo. Se graduó en ese mismo año. Fue el primer Criminólogo del país. Prestó sus servicios en la Sección Médico Psicológica del Centro de Observación del Tribunal de Menores en la capital mexicana.

 

UN DESCUBRIMIENTO CAMBIÓ SU VIDA

 

En 1940, ocurrió en México un hecho muy relevante en la historia: Asesinaron en agosto de ese año a León Trotsky, importante político soviético y enemigo jurado del régimen de Stalin, que vivía exiliado en condición de asilado político desde 1936 en México. El crimen ocurrió en su casa.

 

Presuntamente el homicida fue un agente de inteligencia soviética de nacionalidad belga, pero dicha información no convenció a los cuerpos de investigaciones mexicanos y llamaron a Quiroz Cuarón para efectuarle algunos estudios psicológicos al asesino de nombre Jacques Mornard. Dichos análisis consistían en largas conversaciones con él, juegos de cartas, estudiar realmente sus razones para cometer crímenes. Los resultados arrojaron que Mornard era un mitómano empedernido. Se sospechaba que su nombre real y nacionalidad no eran las que presentaba. Quiroz empezó una investigación que le llevó 10 años. Descubrió que el asesino realmente respondía al nombre de Ramón Mercader y era español, que había cometido el crimen por razones políticas, pues respondía a órdenes de la dictadura comunista soviética. Esto aumentó su prestigio.

 

ACTIVIDADES POSTERIORES

 

En las décadas 50 y 60’s, fue el Criminólogo estrella en todo México. Destacó en las investigaciones de los crímenes más sonados del país como los del asesino serial de mujeres Gregorio «Goyo» Cárdenas Guillén, trabajo que le llevó a concluir que el hombre no era enfermo mental y debía ir a prisión. También dirigió la investigación para verificar la autenticidad de los restos encontrados (por una arqueóloga mexicana) del Emperador azteca Cuauhtémoc. Participó en las investigaciones para capturar a un famoso falsificador de dinero llamado Alfredo Donadieu, conocido por su pseudónimo de «Enrico Sampietro», de nacionalidad francesa.

Su trabajo le hizo merecedor de reconocimientos a nivel internacional. Diversas Universidades en el mundo lo invitaron a dictar conferencias y cátedras sobre Criminología, afirmando con esto que sus conocimientos eran de confiabilidad de excelencia y permitía sentar precedentes en todas las investigaciones.

 

Un día, el Dr. Alfonso Quiroz recibió en su casa de la Colonia Roma la visita de don Raúl Carrancá y Trujillo, connotado maestro de la Facultad de Derecho y juez penal en Coyoacán. El doctor Carrancá acudía al criminólogo para encargarle una labor muy delicada: un estudio de la personalidad de Jacques Mornard, el asesino de Trostky.

 

El estudio fue realizado en colaboración con el doctor José Gómez Robleda, y resultó ser uno de los más completos que se han hecho a criminal alguno. El diagnóstico final declaró que aquel hombre era un mitómano, y que no padecía ninguna enfermedad mental -lo que permitió encarcelarlo-. El Dr. Alfonso Quiroz no quedó satisfecho. Había demasiadas interrogantes alrededor de Mornard como para considerar cerrado el caso.

 

En 1950, 10 años después de que el estudio de personalidad fuese elaborado, el doctor demostró por cuenta propia, con documentos y huellas dactilares conseguidos en España, que Mornard se llamaba en realidad José Ramón Mercader; que no había nacido en Bélgica sino en Barcelona España, donde conoció al pintor David Alfaro Siqueiros durante la guerra civil y quien lo introdujo en los círculos revolucionarios mexicanos. Aquel triunfo aumentaría no sólo el reconocimiento que el criminólogo tenía en México, sino en todo el mundo.

 

EL «SHERLOCK HOLMES» MEXICANO…

 

La revista Time lo llamó «El Sherlock Holmes mexicano», y cuando alguien le decía así, él insistía molesto en que Holmes no sabía nada de Criminología, y que si había alguien a quien deberían comparar con Sherlock era al detective de Tultenco, Valente Quintana, célebre por su habilidad con los disfraces. El Criminólogo era gran aficionado a la literatura policiaca y al cine negro. Su actor favorito era James Cagney. En literatura, su favorito era el residente de Baker Street.

En una especie de homenaje privado, tenía en su despacho una gorra de «sabueso», de las que se usaban para caracterizar a los detectives de la época victoriana.

 

EL ÚLTIMO CASO…

 

Sobre el asunto que no pudo resolver porque falleció, José Ramón Garmabella, biógrafo del padre de la criminología, afirmó: «De hecho, yo diría que ese caso le costó la vida. En octubre de 1978, Gilberto Flores Muñoz, ex secretario de Agricultura durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines y su esposa la escritora Asunción Izquierdo, fueron encontrados muertos a machetazos dentro de su propia casa. El sospechoso principal era el nieto, Gilberto Flores Alavez. Quiroz fue nombrado perito de juez. Me enteré y fui a pedirle su opinión, a lo que me contestó: «No te puedo decir nada porque sería poco ético, pero te prometo que tú serás el primero a quien le de una entrevista en cuanto haya algo que decir». Como a los 15 días me invitó a comer, y justo cuando disfrutábamos del aperitivo, se presentó el doctor Gilberto Flores Izquierdo, padre del acusado, junto con su abogado Adolfo Aguilar y Quevedo. Habían ido a proponerle que revocara el nombramiento de Perito de Juez y se convirtiera en Perito Defensor. Él se negó y les dijo que si así lo deseaban, les podría recomendar a un especialista para que se hiciera cargo.

«La respuesta que recibió fue: «Perdón doctor», le atajó Aguilar y Quevedo, «Yo creo que usted no ha entendido: Le venimos a ofrecer la cantidad que usted quiera para que acepte hacerse cargo del peritaje de la defensa».

 

 

El Doctor Quiroz Cuarón se puso pálido y temblando los sacó de ahí. Nunca lo vi tan indignado. Yo creo que ahí se empezó a morir»; dijo Garmabella.

 

EN CUANTO A AMORES…

 

Poco se sabe sobre la vida amorosa de Sherlock Holmes. Fue también muy discreto en cuanto a su vida sentimental. En la vida de Quiroz Cuarón, hubo tres personajes femeninos que fueron clave en su vida: su tía Elisa, que se hizo cargo de él tras la muerte de sus padres; María Aparecido, una Criminóloga brasileña a la que desaparecieron durante los días de la dictadura militar de Castelo Branco, en los años 60’s, y a quien Quiroz no volvió a ver por más que buscó por mar y tierra, sin faltar Yolanda de la Rocha, a quienes muchos identificaban como su esposa. Lo cierto es que al igual que Holmes, nunca se casó.

 

INTEGRANTE DE LA ONU

 

En 1965, el Dr. Alfonso Quiroz Cuarón fue llamado por la Organización de las Naciones Unidas a encabezar una comisión que definiría el papel de los soldados estadounidenses durante la intervención militar americana en la República Dominicana en ese mismo año, producto de la crisis política desencadenada luego del derrocamiento del presidente Juan Bosch en 1963.

 

SU FALLECIMIENTO…

 

Posteriormente, se dedicó más al área docente en su amada Universidad Autónoma de México, donde seguía dando cátedras de Criminología hasta que falleció el 16 de noviembre de 1978, a consecuencia de un infarto agudo al miocardio, dejando un enorme legado en su área para las siguientes generaciones. R/90

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