Nuevo León lleva años cargando el peso fiscal del país, pagando más impuestos que casi toda la República, pero recibiendo migajas.
La razón es el Sistema de Coordinación Fiscal, un modelo viejo y parchado que recauda en los Estados fuertes y reparte en los que tienen menos, dejando a esta entidad norteña como “la vaca ordeñada” del país.
Mientras Nuevo León aporta miles de millones al SAT y al IVA nacional, solo recupera entre el 30% y 40% de lo que genera, según estimaciones de expertos y gobiernos locales.
Es decir: de cada 10 pesos que pone, apenas le regresan 3 o 4. El resto se va al fondo común que otros Estados gastan.
¿Cuál es la causa?
Porque la Federación centraliza los impuestos y los distribuye con fórmulas que no premian productividad, sino población, pobreza y criterios políticos. Resultado: Nuevo León paga más por ser eficiente, pero no recibe proporcionalmente lo que produce.
¿La solución?
• Renegociar el pacto fiscal, algo que Nuevo León ha exigido por décadas sin éxito.
• Impulsar un nuevo modelo de distribución que reconozca esfuerzo, crecimiento y aportación real.
• O incluso, como han planteado algunos sectores empresariales, amenazar con salirse del pacto si no hay trato justo.
Años y años pagando más que el resto y todavía esperando una justicia fiscal que no llega.R/90
