Los puentes internacionales colindantes con México viven días de auténtico colapso. En plena temporada decembrina, miles de paisanos regresan al país para pasar las fiestas con sus familias, saturando los cruces fronterizos y provocando filas kilométricas, esperas de horas y un caos vial sin precedentes.
De acuerdo con reportes fronterizos, diariamente ingresan al lado mexicano decenas de miles de personas, principalmente por los puentes de Tijuana–San Ysidro, Ciudad Juárez–El Paso, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. En algunos días pico, el flujo se dispara aún más, rebasando la capacidad operativa de las aduanas.
Es así como vehículos cargados de regalos, remesas rodantes y familias completas avanzan lentamente bajo el intenso sol o el inclemente frío, mientras las autoridades intentan contener la avalancha humana. Los paisanos denuncian revisiones lentas y falta de personal, lo que agrava el embotellamiento.
La escena se repite año con año, pero esta vez la presión es mayor: el regreso masivo de connacionales ha convertido los puentes en verdaderos cuellos de botella, encendiendo alertas por retrasos, accidentes y estrés extremo para quienes solo buscan volver a casa.R/90
