Las piñatas reutilizables de origen chino, hechas de plástico y espuma, están ganando terreno en posadas y cumpleaños por su bajo precio y “durabilidad”, pero detrás de la moda hay un golpe directo al sustento de miles de artesanos mexicanos, quienes elaboran piñatas tradicionales de cartón, papel y engrudo, una a una y a mano.
Los piñateros advierten que estas piezas importadas no se rompen, no generan chamba local y desplazan una tradición que da empleo en temporadas clave como Navidad, fin de año y Día del Niño. Resultado: menos ventas, menos talleres activos y más tradición en riesgo.
¿Desde cuándo hay piñatas en México?
Las piñatas llegaron en el siglo XVI, impulsadas por frailes evangelizadores que adaptaron rituales europeos y asiáticos. Con el tiempo, México las hizo suyas: estrellas de siete picos, colores vivos y simbolismo único. Hoy, esa herencia enfrenta una competencia “made in China” que amenaza con romper algo más que el cartón.
¿Fiesta barata hoy, tradición perdida mañana? He ahí el dilema. R/90
