Imaginemos que México se divide en dos grupos de 16 Estados cada uno, al norte y otro al sur, con la mitad de la población y la mitad de la producción total del país para cada grupo.
Los 16 estados del norte, con alrededor de 49 millones de habitantes, tendrían un PIB per cápita más alto que los del sur.
Los 16 estados del sur, con aproximadamente 70 millones de habitantes, tendrían un PIB per cápita menor.
En esta simulación, el norte se vería mejor posicionado para generar y recaudar recursos propios que puedan invertirse en infraestructura y desarrollo económico.
La realidad actual muestra que la economía nacional está concentrada en unas pocas entidades:
La Ciudad de México aporta parte del PIB nacional, seguida por el Estado de México, Nuevo León y Jalisco. Estas cuatro concentran un gran porcentaje de la actividad económica total.
En cuanto a recaudación de impuestos, sigue habiendo una fuerte dependencia de los ingresos federales y una baja recaudación local en comparación con países de la OCDE.
Esto plantea varias reflexiones:
Si los Estados del sur tuvieran que sostener su propio gasto sin apoyos federales, enfrentarían retos importantes por su menor capacidad productiva y de recaudación.
La concentración de recursos y de recaudación en pocos estados metropolitanos ha sido una constante histórica en México.
Incrementar la productividad y mejorar los mecanismos de recaudación locales podría fortalecer la autonomía financiera de las regiones.R/90
MTC
09/04/2026
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