Los tamales no tienen un creador único. Surgieron en Mesoamérica hace más de 3,000 años, elaborados por culturas como los olmecas, mayas y mexicas, que usaban la masa de maíz —su alimento sagrado— para preparar comida portátil para guerreros y viajeros.
Los registros más antiguos provienen de regiones que hoy abarcan México, Guatemala y Belice, donde cada pueblo desarrolló sus propias versiones usando hojas de maíz, plátano o agave, además de rellenos de chile, frijol, carne o semillas.
Con el paso del tiempo, los tamales se expandieron hacia Centroamérica y Sudamérica, adaptándose a ingredientes locales.
Hoy, México sigue siendo el país donde más se consumen, especialmente en Ciudad de México, Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Yucatán, aunque son populares en casi toda Latinoamérica, desde los humitas andinos hasta las hallacas venezolanas.
Más que un platillo, los tamales son una herencia prehispánica que sigue uniendo mesas, fiestas y mañanas con atole y café con leche o sin ella.R/90
