Apenas cuatro meses después de haber ganado las elecciones del Poder Judicial, jueces y magistrados comenzaron a presentar renuncias escalonadas que ya encendieron las alarmas al interior del sistema de justicia. Las dimisiones, algunas silenciosas y otras abruptas, han provocado incertidumbre, reacomodos exprés y sospechas de una crisis interna que amenaza con desfondar la credibilidad del nuevo modelo judicial. Mientras las autoridades guardan cautela, los pasillos judiciales hierven de rumores y versiones encontradas.
¿A QUÉ SE DEBERÍAN LAS RENUNCIAS?
Versiones internas apuntan a una tormenta perfecta: presiones políticas, conflictos de interés no revelados, revisiones patrimoniales, falta de condiciones para ejercer el cargo, pugnas internas y hasta temor a investigaciones administrativas o penales. A esto se suma la curva de aprendizaje de un modelo inédito, la sobreexposición pública y decisiones que habrían rebasado a algunos de los recién electos. Lo cierto es que las renuncias no son aisladas y el goteo apenas comienza, dejando una pregunta en el aire: ¿limpieza necesaria o colapso prematuro del nuevo Poder Judicial?
