Donald Trump volvió a encender la polémica internacional al asegurar que Estados Unidos tomará Groenlandia incluso por la fuerza si no logra hacerlo mediante un acuerdo. La declaración desató alarma diplomática y reavivó el debate sobre las verdaderas intenciones de Washington en el Ártico.
Estados Unidos ve a Groenlandia como pieza clave estratégica: su ubicación es fundamental para el control militar del Ártico, la vigilancia frente a Rusia y China, y el acceso a recursos naturales valiosos como minerales raros, petróleo y gas, que cobran más importancia ante el deshielo provocado por el cambio climático. Aunque Groenlandia pertenece a Dinamarca y rechaza vender, las palabras de Trump avivan el temor de una nueva disputa geopolítica, donde el poder y los intereses económicos podrían imponerse sobre la soberanía. R/90
