Decenas de propietarios en Laredo, Texas, recibieron cartas del gobierno de Estados Unidos notificándoles que sus terrenos podrían ser utilizados para la construcción del muro fronterizo a lo largo del río Grande. En algunos casos, los dueños tienen apenas cinco días para aceptar el paso de la obra o enfrentar la expropiación.
Entre las zonas afectadas hay viviendas, patios, parques, áreas recreativas e incluso cementerios ubicados a la orilla del río.
Algunos residentes denunciaron que podrían perder parte de sus casas si el proyecto avanza.
El plan contempla ampliar la infraestructura fronteriza mediante más barreras físicas, caminos de vigilancia y sistemas tecnológicos de detección en distintos puntos de la frontera con México.
Autoridades federales señalaron que ya se encuentran contactando a los dueños de terrenos necesarios para permitir el acceso y la construcción, mientras activistas advierten que se trata de una apropiación masiva de propiedades en el sur de Texas.R/90
