Este 18 de febrero arranca la Cuaresma, un periodo de reflexión profundamente arraigado en la tradición de la Iglesia Católica que invita a millones de personas a hacer una pausa… pero no solo en la comida.
Más allá del ayuno tradicional, líderes religiosos llaman a practicar un “ayuno moderno”: dejar las mentiras, frenar los chismes, controlar el enojo y fomentar la amabilidad, la paciencia y la solidaridad. Es decir, limpiar no solo el cuerpo, sino también las actitudes.
Durante 40 días, los creyentes buscarán reconectar con valores como el respeto, la empatía y la generosidad, en un mundo que —dicen— necesita urgentemente más humanidad.
La Cuaresma no se trata de sufrir, sino de transformarse, según el criterio de cada quien. R/90

