La cifra estremece: más de 128 mil menores de edad han sido reportados como desaparecidos, no localizados o encontrados desde que existen registros en México. De ellos, 17 mil 487 continúan sin ser localizados.
De acuerdo con datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), elaborados con información de la Secretaría de Gobernación (Segob) y del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), con corte al 29 de agosto de 2026, la desaparición de menores de edad mantiene encendidas las alertas en todo el país.
Del total de 128 mil 286 niñas, niños y adolescentes registrados en esta situación, 17 mil 487 permanecen desaparecidos o no localizados, lo que significa que aproximadamente uno de cada siete casos continúa sin resolverse.
El fenómeno también muestra una preocupante diferencia por género. Dos de cada tres menores registrados en algún momento como desaparecidos, no localizados o localizados son mujeres: 85 mil 210 de los 128 mil 286 casos.
Sin embargo, entre quienes siguen desaparecidos o no localizados, la tendencia cambia ligeramente: 8 mil 814 son hombres y 8 mil 642 son mujeres. Esto significa que, por primera vez, el número de niños y adolescentes varones desaparecidos supera ligeramente al de niñas.
Familias ya no quieren promesas: exigen resultados
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora cada 30 de agosto, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) exigió al Estado dejar de limitarse a “administrar la crisis” y comenzar a mostrar resultados concretos en prevención, búsqueda, identificación y justicia.
Las familias advirtieron que “no basta con cifras, registros, folios y protocolos”, pues México acumula más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas.
El reclamo llega después de que el gobierno de Claudia Sheinbaum anunciara diez acciones para fortalecer la Estrategia Nacional de Búsqueda, entre ellas garantizar que cada reporte tenga una carpeta de investigación, ampliar las búsquedas en hospitales y cárceles y poner en marcha un plan de identificación humana para combatir el rezago forense.
Las cifras dejan una realidad difícil de ignorar: miles de niñas, niños y adolescentes siguen sin volver a casa. Mientras el gobierno anuncia nuevas estrategias, las familias exigen que las promesas se conviertan en búsquedas efectivas, identificación de víctimas y justicia. Detrás de cada número hay una familia que continúa esperando respuestas.R/90
