La polémica por la doble nacionalidad llegó al Congreso y la diputada federal del PRI, Marcela Guerra Castillo, fijó una postura en defensa de los derechos políticos de los mexicanos que también poseen otra nacionalidad.
El debate se encendió luego de que la Cámara de Diputados aprobara una reforma constitucional que plantea que quienes busquen la Presidencia de México, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México deberán contar únicamente con la nacionalidad mexicana y, si tienen otra, renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos.
La discusión enfrenta dos posiciones: por un lado, quienes impulsan la reforma argumentan que los titulares de los poderes ejecutivos deben tener un vínculo jurídico y político exclusivo con México; por otro, legisladores de oposición sostienen que la doble nacionalidad no debería traducirse automáticamente en la pérdida o restricción de derechos políticos.
En esta última línea se ubica el planteamiento de Guerra: tener una segunda nacionalidad no elimina la condición de mexicano ni debería convertirse, por sí mismo, en una razón para limitar derechos políticos.
EL DEBATE ESTÁ LEJOS DE TERMINAR
La reforma fue aprobada por la Cámara de Diputados y enviada al Senado. El proyecto contempla que las nuevas reglas apliquen al proceso electoral de 2028, de aprobarse y entrar en vigor conforme al régimen transitorio.
La batalla por la doble nacionalidad ya no es solamente jurídica: abrió una fuerte discusión sobre soberanía, representación y derechos políticos de los mexicanos que tienen otra nacionalidad. El Senado tendrá ahora la siguiente palabra.R/90
