– Estudio de la UANL sobre mortalidad y calidad del aire
La Refinería de Cadereyta fue fundada en 1979, es la tercera más grande del país, de las principales instalaciones de procesamiento de combustibles de México, vuelve al centro de la discusión ambiental en Nuevo León por los efectos que investigadores de la UANL han identificado sobre la calidad del aire y la mortalidad en el Área Metropolitana de Monterrey.
El estudio “Los efectos del cierre temporal de la refinería de Cadereyta sobre la calidad del aire y la mortalidad”, elaborado por José Eduardo Castro Pérez y Daniel Flores Curiel, aprovechó una suspensión no programada de seis días registrada en 2016 para comparar los niveles de contaminación antes y durante el paro. La propia Facultad de Economía de la UANL registra este trabajo entre las investigaciones de Castro Pérez.
Los resultados encontraron una disminución importante de partículas contaminantes durante la interrupción de operaciones. El estudio estima que la refinería contribuye aproximadamente con 27.1% de las concentraciones de PM2.5 y 33.1% de PM10 en el área metropolitana, con efectos que pueden alcanzar zonas ubicadas hasta 60 kilómetros de la planta.
También se observó una reducción significativa del dióxido de azufre (SO₂), particularmente en un radio de 40 kilómetros. El fenómeno resulta relevante porque este contaminante puede transformarse en partículas secundarias capaces de desplazarse a mayores distancias.
Uno de los datos más preocupantes está relacionado con la salud. Los investigadores estimaron que una eliminación permanente de las emisiones atribuibles a la refinería podría evitar alrededor de 471 muertes prematuras al año por causas internas en el Área Metropolitana de Monterrey. El impacto sería especialmente importante entre los menores de cinco años, grupo en el que el estudio encontró una reducción aproximada de 9% en la mortalidad diaria durante el periodo de cierre.
El análisis también señala que una reducción de 27.1% en PM2.5 habría disminuido considerablemente los días en que Monterrey rebasaba los límites establecidos para este contaminante: de 29 días a solamente cuatro durante el periodo analizado.
Los más perjudicados
La contaminación atmosférica representa un riesgo mayor para niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Sus efectos pueden ir desde irritación y problemas respiratorios hasta complicaciones que requieren atención hospitalaria.
El caso de Cadereyta resulta particularmente relevante porque el estudio muestra que los efectos de una fuente industrial no necesariamente quedan confinados a las inmediaciones de la planta: los contaminantes pueden desplazarse y afectar a habitantes de municipios considerablemente alejados.
El estudio de la UANL no establece por sí solo que cada muerte registrada en Monterrey sea causada por la refinería, sino que estima el impacto poblacional asociado a las emisiones de la planta a partir del comportamiento observado durante su paro temporal.
Por ello, la discusión sobre su operación no se limita a la producción de combustibles: también involucra calidad del aire, salud pública y las medidas que las autoridades deben adoptar para reducir la exposición de la población a contaminantes. La estimación de 471 muertes prematuras evitables al año coloca el problema en una dimensión que difícilmente puede pasar inadvertida. R/90
