– Slim, Baillères, Larrea, entre los que explotan las minas mexicanas.
Diez grandes mineras concentran ingresos superiores a 517 mil millones de pesos; buena parte del negocio está en manos de corporaciones privadas y capital internacional.
México posee una enorme riqueza mineral, pero una pregunta sigue vigente: ¿quién se beneficia realmente de la explotación del oro, la plata y el cobre que se extraen del territorio nacional?
De acuerdo con el ranking Las 500 empresas más importantes de México, de Expansión, diez compañías mineras registraron ingresos conjuntos superiores a los 517 mil millones de pesos, con cifras correspondientes al cierre de 2024. Entre ellas destacan empresas vinculadas a Germán Larrea, la familia Baillères y Carlos Slim, junto con grandes corporaciones extranjeras.
La lista es encabezada por Americas Mining Corporation, relacionada con el grupo de Germán Larrea, con ingresos de 227 mil 231.3 millones de pesos. Le sigue Industrias Peñoles, propiedad del conglomerado Grupo BAL, con 121 mil 895.9 millones, mientras que Fresnillo plc reportó 64 mil 88.7 millones de pesos.
También sobresale Newmont Minera Peñasquito, de origen estadounidense, con ingresos de 42 mil 557 millones de pesos, y la canadiense Torex Gold, con 20 mil 447.1 millones. Minera Frisco, perteneciente a Grupo Carso, figura entre las compañías mexicanas relevantes del sector.
¿A dónde va el oro y la plata que se extraen en México?
La presencia de empresas extranjeras abre el debate sobre el destino de los recursos minerales y la proporción de la riqueza que permanece en el país. Aunque los yacimientos están en territorio mexicano, la propiedad de las compañías, sus accionistas y los mercados internacionales influyen en quién recibe los beneficios económicos de la actividad.
Las estadísticas comerciales confirman que los metales mexicanos cruzan fronteras. En 2024, México registró exportaciones por aproximadamente 4 mil 130 millones de dólares en oro en bruto o semimanufacturado; entre sus principales destinos estuvieron Estados Unidos, Suiza y Canadá. En el caso de los minerales de metales preciosos y sus concentrados, China, Corea del Sur y Alemania destacaron como mercados de destino.
Sin embargo, las cifras comerciales no permiten afirmar que el oro o la plata salgan clandestinamente, ni que sean transportados de noche por avión o barco. Para establecer esas rutas se necesitarían registros aduaneros, información logística y documentación verificable de cada operación.
El punto central es otro: México aporta los yacimientos, el territorio y los recursos naturales, mientras que una parte importante de la explotación está en manos de grandes grupos empresariales, algunos con capital extranjero. Por ello, resulta fundamental conocer cuánto se paga en impuestos y derechos, cuánto se exporta, qué beneficios reciben las comunidades mineras y qué proporción del valor generado permanece en la economía nacional.
La riqueza minera de México no solo se mide en toneladas de oro, plata y cobre, sino también en quién controla su extracción y quién recibe las ganancias. La participación de grandes empresas mexicanas y extranjeras plantea la necesidad de transparentar las concesiones, las exportaciones, los impuestos y los beneficios para las comunidades.
La pregunta de fondo es si la riqueza que sale de las minas mexicanas se traduce en bienestar proporcional para el país que la produce. Ese debate debe sustentarse en cifras verificables y no en versiones sin confirmar sobre supuestos traslados nocturnos de metales.
(Fuentes para sustentar la nota: estadísticas de comercio exterior de Data México sobre oro y concentrados minerales, y el Servicio Geológico Mexicano). R/90


