Mientras muchos decidieron no salir por temor, otros no tuvieron alternativa.
Avanzaron cuando la mayoría buscaba refugio.
Sabían que el riesgo era alto.
Lo hicieron para enfrentar la violencia, contener el caos y proteger a quienes permanecían en casa.
Hubo heridos, pero no hubo retirada.
Un integrante de la Guardia Nacional.
Un militar.
Un agente policial.
Uniformes distintos, una sola responsabilidad: cuidar a desconocidos. En esa escena no hay ideologías. Hay cansancio, heridas abiertas, tensión.
Y por encima de todo, convicción.
Si uno tropieza, el resto lo respalda.
Así se asume el deber y se demuestra el honor.
La tranquilidad de millones fue posible porque miles decidieron hacer frente a lo que otros evitaron mirar.
Cada uniforme representa a una familia que aguarda noticias. Cada herida confirma el costo de proteger. La paz que hoy se siente no es casualidad; es resultado del esfuerzo y la valentía de quienes eligieron cumplir.
Honor. Reconocimiento. Unidad.R/90
