Sólo 4 de cada 10 mexicanos se atreve a pagar con tarjeta o transferencia. La razón es un secreto a voces: la profunda desconfianza en bancos e instituciones.
Entre fraudes, cargos fantasma y fallas en los sistemas, millones prefieren seguir usando efectivo para no “caer en la trampa” del sistema financiero. Mientras otros países avanzan, México sigue pagando sus cuentas “a la antigua”, impulsado por el miedo y la incertidumbre.
