Aunque México será una de las sedes de la Copa del Mundo 2026, la mayoría de los aficionados nacionales quedará fuera de los estadios.
Especialistas estiman que el alto costo de los boletos, el hospedaje, el transporte y otros gastos relacionados impedirán que cerca de 9 de cada 10 mexicanos puedan asistir a un partido del torneo.
Mientras miles de turistas extranjeros preparan su viaje para vivir la fiesta mundialista, para millones de familias mexicanas el evento se verá únicamente por televisión.
La situación ha provocado críticas en redes sociales, donde algunos aficionados ya califican al torneo como “la Copa de la desigualdad”.
La expectativa crece, pero también la preocupación por los elevados costos que podrían convertir la máxima fiesta del fútbol en un espectáculo reservado para quienes tengan mayor poder adquisitivo.R/90
