La lotería mexicana es uno de los juegos tradicionales más representativos de México. Sus raíces vienen de Europa, especialmente de Italia, donde existían juegos de azar desde alrededor del siglo XV.
Llegó a la Nueva España durante la época colonial y, para el siglo XVIII, ya se practicaba en México, inicialmente entre las clases altas.
La versión de 54 cartas que conocemos actualmente se popularizó a finales del siglo XIX. El empresario francés Clemente Jacques imprimió en 1887 una versión que se convirtió en la más reconocida. Se cree que originalmente la utilizó también para promocionar sus productos, y posteriormente se convirtió en un juego de gran difusión.
Su influencia en México fue enorme: pasó de las ferias y plazas a las fiestas familiares, kermeses, reuniones comunitarias y celebraciones populares. Las imágenes —como El Catrín, La Sirena, El Sol, La Muerte, El Nopal y El Gallo— terminaron formando parte del imaginario y de la identidad cultural mexicana.
Además, el tradicional “gritón”, que anuncia las cartas con versos, convirtió el juego en una expresión de la cultura oral popular.
Hoy se juega en todo México, especialmente en ferias, fiestas patronales, reuniones familiares y eventos comunitarios; también ha trascendido las fronteras y es popular entre comunidades mexicanas y chicanas en Estados Unidos.
En resumen, aunque la lotería no nació en México, fue en nuestro país donde adquirió una identidad propia y se convirtió en un símbolo de la cultura popular mexicana.R/90
