México enfrenta una creciente presión sobre sus recursos hídricos. En seis décadas, la disponibilidad de agua por habitante se redujo de 10,794 metros cúbicos anuales en 1961 a 3,226 metros cúbicos en 2020.
La tendencia apunta a continuar. Para 2030, la disponibilidad podría ubicarse alrededor de 3,000 metros cúbicos por persona al año, impulsada por factores como el cambio climático, el crecimiento de la demanda y las deficiencias en infraestructura.
El desafío no solo está en contar con más agua, sino en conservar la que existe. Reducir fugas, evitar la contaminación y mejorar la eficiencia en su distribución y uso serán factores clave para garantizar que el recurso permanezca disponible para la población y las actividades productivas.R/90
