El calzado chino comenzó a ganar terreno en México desde la década de 1990, tras la apertura comercial derivada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero su expansión se aceleró en los años 2000 con la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001.
Durante años, su bajo precio lo volvió dominante en segmentos populares, impactando a la industria nacional, especialmente en Guanajuato, principal productor de calzado mexicano.
El Estado que más consume este tipo de producto es el Estado de México, debido a su alta densidad poblacional y concentración de comercio minorista.
Los aranceles no fueron un solo porcentaje, sino un paquete de medidas que pegaron por varios frentes: Entre 25% y 35% de arancel general al calzado importado de países sin tratado (como China).
Además, cuotas compensatorias por dumping: entre 0.54 y 22.50 dólares por par, dependiendo del precio declarado.
El golpe fuerte fue el arancel de hasta 35%, combinado con cuotas extra, lo que encareció el zapato chino y frenó su entrada al país.
Ante el crecimiento sostenido de importaciones, el gobierno mexicano implementó nuevos aranceles al calzado asiático para proteger la producción local y equilibrar el mercado.R/90
