Las disputas internas en Morena suben de tono y comienzan a perfilarse como una auténtica rebelión entre los aspirantes a las gubernaturas, advirtió el analista Mario Carbonell.
Según el especialista, el malestar dentro del partido oficialista ya no puede considerarse un asunto menor ni una serie de reclamos aislados. Las inconformidades crecen conforme se acercan las definiciones de candidaturas y podrían poner contra las cuerdas a la dirigencia morenista.
“Tatiana Clouthier ya se convirtió en todo un bloque”, afirmó Carbonell, al destacar el peso político que la exfuncionaria ha ganado en la contienda interna y la influencia que podría ejercer en las decisiones rumbo a las próximas elecciones.
El conflicto se alimenta de la falta de acuerdos, las dudas sobre las encuestas y la percepción de que algunos aspirantes estarían recibiendo un trato preferencial. Esta situación ha provocado molestia entre los llamados suspirantes, quienes buscan evitar quedar fuera de la competencia.
Carbonell alertó que, si Morena no actúa con rapidez y no ofrece reglas claras, el descontento podría transformarse en impugnaciones, rupturas y hasta respaldos a candidaturas alternativas. Lo que comenzó como una disputa interna podría terminar debilitando la estructura electoral del partido.
Morena enfrenta una creciente presión interna que amenaza con romper la unidad del partido. La dirigencia tendrá que contener el enojo, transparentar la selección de candidaturas y evitar que las pugnas entre aspirantes se conviertan en una crisis política capaz de impactar sus resultados electorales.R/90
