– El efecto dominó fue inmediato.
La sorpresiva renuncia de Lorena Josefina Pérez Romo, magistrada con apenas cuatro meses en el cargo, provocó un auténtico terremoto administrativo, una reacción en cadena. En cuestión de horas, más de 60 trabajadores fueron cesados, las oficinas quedaron selladas y el equipo completo entró en un limbo laboral y financiero sin precedentes. Contratos cancelados, expedientes detenidos y personal desalojado sin explicación alguna, son algunas secuelas del epicentro. Mientras tanto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Órgano de Administración Judicial guardan silencio, al asegurar que no existe, por ahora, un pronunciamiento oficial sobre el abrupto abandono del cargo. La salida intempestiva de Pérez Romo deja más dudas que respuestas y exhibe la fragilidad interna del sistema: una sola renuncia bastó para paralizar una estructura completa y lanzar a decenas de familias a la incertidumbre.R/90
Jueves 15 de Enero 2026.
