Aunque los tatuajes son cada vez más comunes, en México siguen siendo motivo de despidos, rechazo laboral y hasta hostigamiento policial. Esto ocurre a pesar de que la Ley Federal del Trabajo prohíbe expresamente negar empleo o correr a alguien por su apariencia, incluidas las modificaciones corporales.
Expertos señalan que muchas empresas todavía usan la “imagen corporativa” como excusa para excluir a personas tatuadas, mientras que las autoridades continúan con el perfilamiento policial, tratándolos como “sospechosos” solo por su aspecto.
Las compañías que discriminen pueden enfrentar multas que superan los cientos de miles de pesos, pero la práctica persiste. Ante cualquier abuso, la PROFEDET ofrece asesoría y defensa gratuita.
Médicos advierten: «tatuajes están causando más infecciones de lo que crees”.
Doctores de distintos hospitales reportan más casos de infecciones, alergias fuertes y complicaciones por tatuajes, sobre todo después de vacaciones. Alertan que algunas tintas contienen metales pesados y que un tatuaje mal hecho puede terminar en hospitalización o cirugía.
“Un tatuaje puede arruinarte la piel en minutos”, advierten.
Según distintos estudios y análisis disponibles, aproximadamente el 32 % de la población mexicana adulta tiene al menos un tatuaje. Esta cifra proviene de estimaciones basadas en investigaciones del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Esto equivaldría a varias decenas de millones de mexicanos con tatuajes, aunque las cifras exactas pueden variar según la fuente y la metodología.
No existe un censo oficial nacional específico sobre tatuajes. Este porcentaje se basa en estudios y estimaciones (de la UNAM y otras encuestas sobre cultura juvenil y tendencias sociales). Las cifras pueden cambiar con el tiempo y según el grupo de edad o región.
Pese a que el CONAPRED reporta mayor aceptación, el estigma sigue vivo y afecta directamente el acceso al trabajo y la dignidad de miles de jóvenes.R/90
