Cuando muchos ya pensaban que el tema estaba congelado, ahora sí se encendieron las alarmas políticas: todo apunta a que la próxima semana podría votarse el golpeado, multicitado y estirado Presupuesto 2026 de Nuevo León. Casi a mitad de febrero.
La señal de avance llegó luego de que el diputado panista Carlos de la Fuente informara que se alista la convocatoria de la Comisión de Presupuesto, donde trabajarán a toda prisa para intentar sacarlo primero en comisión (incluso esta misma semana) y después llevarlo al pleno.
Al parecer, el movimiento político no ocurrió en el vacío. En pasillos se comenta que la reciente visita de la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, sacudió el tablero interno al exigir disciplina legislativa para empujar un presupuesto que presumen “es justo, austero y sin deuda”.
A eso se suma el contexto de la visita presidencial de Claudia Sheinbaum, encuentro que habría servido para que el gobernador Samuel García pusiera sobre la mesa proyectos clave y el tema del financiamiento de grandes obras.
Otros datos que alimentan la expectativa: el retraso presupuestal ya genera presión en dependencias estatales y municipales, además de incertidumbre en proyectos de infraestructura y programas sociales que dependen de la liberación de recursos. El costo político de seguir postergándolo también empieza a pesar entre las bancadas.
«Haiga sido como Haiga sido», tarde, atropelladamente y con jaloneos, pero todo indica que el presupuesto viene ya en camino y llegará pronto. R/90
