El fútbol regaló en apenas 72 horas dos postales opuestas que difícilmente se olvidarán. Por un lado, la espectacular semifinal de ida de la UEFA Champions League entre Paris Saint-Germain y Bayern Munich dejó un duelo vibrante de principio a fin.
Los alemanes se fueron arriba 2-1, pero antes del descanso los parisinos ya lo habían dado vuelta 3-2. En la segunda mitad ampliaron la ventaja hasta un 5-2, aunque el Bayern reaccionó y dejó la serie abierta con un 5-4 final en París. La vuelta en Múnich promete otro choque de alto voltaje.
En contraste, desde España llegó una imagen lamentable. En la segunda división, durante el duelo entre Real Zaragoza y SD Huesca, el arquero argentino Esteban Andrada protagonizó un episodio de violencia inadmisible. Tras agredir al capitán rival en los minutos finales, fue expulsado, pero lejos de retirarse continuó con los golpes, desatando una pelea colectiva que manchó el encuentro.
El hecho pone en una situación incómoda a CF Monterrey, dueño de su carta. Andrada, figura y referente para la afición regiomontana, está a préstamo con el Zaragoza y tiene previsto regresar.
La incógnita ahora es clara: ¿cómo responderá la directiva ante un comportamiento que va en contra de los valores del deporte? ¡De la patada! R/90
