En mercados, ferias y tianguis ya circulan toallas con la imagen de Omar García Harfuch, donde aparece lo mismo en traje formal que con un físico trabajado que no pasa desapercibido.
La curiosa mercancía ha desatado comentarios sobre una estrategia que va más allá de la seguridad: vender carisma, presencia y atractivo.
Mientras el funcionario forma parte del gabinete de Claudia Sheinbaum, algunas voces lo colocan como uno de los perfiles más adelantados rumbo al futuro político dentro de Morena y no solo por su trayectoria, sino por una imagen cada vez más pulida que busca conectar con distintos sectores.
Detrás del personaje también se revive su linaje: hijo del político Javier García Paniagua y de la actriz María Sorté, una combinación que mezcla poder y fama. Todo esto mientras queda en segundo plano su paso por la seguridad en CDMX y el atentado que sobrevivió en 2020.
La pregunta queda en el aire: ¿ahora también se ganan votos con músculos y estilo? Porque en la política, al parecer, no solo importa el discurso, también la imagen.R/90
