En México, alrededor de 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes realizan trabajo infantil, lo que equivale al 13.1% de la población de 5 a 17 años, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI).
Los Estados con mayor incidencia son Guerrero, Chiapas, Nayarit, Oaxaca y Michoacán, donde la pobreza y la informalidad elevan el problema.
Las principales razones por las que trabajan están ligadas a la necesidad económica del hogar, apoyo familiar y falta de ingresos suficientes. Estudios señalan que el fenómeno se detona cuando las familias enfrentan precariedad o crisis económicas.
En cuanto a educación, no todos asisten a la escuela: quienes dejan de estudiar tienen hasta 33% de probabilidad de trabajar, mientras que asistir a clases reduce ese riesgo en más de 26%.
Autoridades han reconocido el problema y advierten que más de la mitad de estos menores realiza actividades peligrosas o no permitidas, por lo que impulsan políticas para mantenerlos en la escuela y reducir el trabajo infantil.
El reto persiste: millones de menores siguen dividiendo su tiempo entre el trabajo y la infancia.R/90
