El caso de Rosalinda provoca enojo y tristeza en Monclova por el indignante abandono. Después de más de 3 décadas dedicadas a la docencia, hoy vive en la vía pública, durmiendo a la intemperie sobre la calle Hidalgo, justo frente a la Sección V de su sindicato. La razón es un problema con su pensión: el banco retuvo el pago y le exige documentos que no puede conseguir, dejándola sin un solo peso y atrapada en un laberinto de trámites interminables. Sin ingresos y sin respuesta, Rosalinda decidió permanecer en el lugar como forma de protesta silenciosa. Aunque representantes sindicales le ofrecieron llevarla a un albergue, ella se negó a irse. Vecinos de las calles Hidalgo y Escobedo se han solidarizado con la maestra, llevándole comida y bebidas. El caso expone cómo la burocracia puede condenar al abandono incluso a quienes dedicaron su vida a servir.R/90
