El panorama electoral rumbo al 6 de junio de 2027 comienza a mostrar movimientos importantes. Ese día se renovarán las 500 diputaciones federales —300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional—, además de miles de cargos locales en 31 entidades, entre ellos 17 gubernaturas, incluida la de Nuevo León.
En las preferencias, Morena conserva una amplia ventaja, con 41% de preferencia bruta y 52% efectiva, mientras que Movimiento Ciudadano y el PAN aparecen empatados con 12%. Les siguen el PRI, con 8%; Verde, 3%; PT, 2%, y SOMOS, con 1%.
Sin embargo, los números también reflejan un desgaste de Morena. De acuerdo con Enkoll, pasó de 48% a 41% de preferencia bruta desde octubre de 2025. Pero esa pérdida no se ha traducido en un crecimiento equivalente de alguno de sus adversarios: los apartidistas aumentaron de 20% a 25%.
Otra medición, de Mitofsky, presenta un escenario diferente: Morena prácticamente se mantiene estable, mientras que PAN, PRI y MC, considerados en conjunto, muestran un avance.
El problema para la oposición aparece en la opinión negativa. Morena mantiene saldo favorable, al igual que MC, mientras PAN y PRI registran números negativos. Esto coloca a una eventual alianza entre priistas y panistas ante un reto que va más allá de sumar votos: también está en juego la percepción que tienen los ciudadanos de ambas marcas políticas.
Morena muestra señales de desgaste, pero la oposición todavía no encuentra quién convierta esa pérdida en una ventaja electoral clara. El reto rumbo a 2027 no será solamente crecer en las encuestas, sino convencer a los ciudadanos que hoy permanecen apartidistas y, sobre todo, superar el rechazo que arrastran algunos de sus principales partidos.R/90
